Los Niños Grandes No Lloran, Verdad Mamá?

.. y yo sentía que me pateaban un riñón. Nunca me lo han pateado, pero seguro así se siente.

Dolor, enojo, un encabronamiento difícil de explicar.

 

"Sí lloran", le contesté. También los papás y las mamás lloran.

Llorar es normal.

No puedo controlar el mundo para el Sibarita. Pero sí lo puedo preparar. Todavía tengo la fortuna de ser de sus grandes influencias.

En mi creencia, los niños eligen donde nacer. Hay dos lecciones evidentes, que el Sibarita aprenderá conmigo.

1. Fluidez emocional.

Abrazar todas TODAS las emociones. Describirlas en el cuerpo, Saber su utilidad y expresarlas en forma sana. A los tres años estamos aprendiendo a bailar con el enojo. Es duro enseñarle a frustrarse. Pero me reconozco como la más capaz para hacerlo.

Por algo me eligió a mi...

Hay días en los que no me siento la mejor mamá, que pienso.... "utaa..si yo gané, imagínensecomo serían las otras candidatas.. jajajaja" (wink, wink)

 Crédito de Fotografía: Jordan Whitt, on Unsplash

Crédito de Fotografía: Jordan Whitt, on Unsplash

2. Fluidez monetaria.

Quiero que aprenda del dinero, a disfrutarlo con gozo, a hablar de dinero, como de hotcakes, o de Mickey Mouse.

Le enseñamos que al dinero no hay que tenerle miedo, ni subirlo al altar como un dios de barro.

El dinero es una herramienta, que llega de diferentes formas.

Que sepa hasta los huesos, que todos somos seres Divinos merecedores de nuestros anhelos, con el privilegio de compartir nuestros talentos al servicio de otros.

Los niños tienen una asombrosa capacidad, para movernos, para hacer las cosas duras que tal vez por nosotros mismos no habíamos hecho..

Pero por esos ojitos pequeños que te miran hacia arriba, de pronto te crecen los cojones para enfrentar y resolver tu propia mierda.

Para que contigo, se acaben los hechizos y herencias.

Basta de carencia en la mente. Hasta Aquí.

Trabajo para que mi hijo que pueda maravillarse de la riqueza de la vida. La verdad quiero que él tenga su tribu de hombres en consciencia, que sepan que el dinero nunca es el problema. Y tampoco la solución.

Esta es la verdadera razón por la que hablo de dinero.

Cuando me tiemblan las rodillas, me acuerdo del Sibarita...Y del enojo que me viene cuando escucho, en mi casa o en otras..."...No porque no tenemos dinero..."

El enojo da una energía fabulosa para la acción.

Con cariño,

Jess