El diablo existe, y está entre tus oídos.

El split de 6K fue una experiencia intensa.  El drama empezó cuando se coló en mi mente el disco rayado de “está muy pesada la ruta”. Por ahí del 2K empezaba una subida que parecía eterna. Y vino otra de mis trampas: compararme. Comparé mi desempeño con otros corredores que mientras yo iba atacando el 2K ellos iniciaban el 4K.

Sé que la zona de comparación es mi zona de perdición.

Caí.  “Pero mira qué piernas tan fuertes”; “ufff, van rapidísimo”. Eso, sumado a mi canción de “está muy pesada la ruta”, hicieron de estos 6K una experiencia dura.
Recurrí a uno de mis recursos baratos. Uno aprende por inspiración o por aberración. Esta fue mi aberración del sábado.

ADVERTENCIA: Por favor no intenten esto en casa.

Mi cerebro, asustado, le dio rienda suelta al mecanismo de defensa. Empezó la letanía… “aaaaah pues si vamos a comparar, pues entonces comparemos bien”. De inmediato entró mi mecanismo de compensación. Era la niña que fui en la secundaria, la que empezó la retahíla de compensaciones, apalancando en mis obvias fortalezas. “Sí, corren más rápido, pero seguro no saben hablar en público… seguro no manejan presupuestos de marketing… seguro sus mamás no las quieren… seguro les huelen los pies y se les va a caer una uña”.

Parece de risa. Pero a los 3km eso fue lo que pensé y lo estaba sufriendo.La verdadera raíz de ese sufrimiento no era la ruta inclinada, ni el reto físico.

El verdadero sufrimiento era mi interpretación a los hechos.

De pronto se me olvidó que la vida se mide en experiencias, no en números. Yo le había colgado el milagrito de mi progreso, de mi valor como persona, al tiempo que haría en esa carrera. Ahí empezó la sufridera.

Caí en la trampa de los números. La misma mentira que antes creí durante mucho tiempo. Que pesar menos de 60 kilos te hace mejor persona. Que tener 30 años te hace más bonita. Que ganar 50mil pesos indica que eres exitosa. Caí en la nueva versión de los números “Hacer menos de 8minutos/km indica que eres mejor persona”.
Excuseeeeee meeeeeeee.

Comparto el hecho de medir lo que queremos mejorar. Pero menor tiempo en una carrera, significa solo menor tiempo en una carrera. Progreso en los tiempos= mayor velocidad. Period. Pesar menos, solo es pesar menos.

Mi nivel de satisfacción es independiente de un número. Sea este un número de años, un número de kilos o un número de minutos.Y se me olvidó. Por 6km se me olvidó.

Los últimos metros recurrí a mi mantra –con señal incluida- que siempre me hace exprimir las gónadas y encontrar agallas en la debilidad. Terminé el Split con un sabor agridulce.

Cuando eso pasa, la coach dentro de mí, busca re-significar la experiencia, a través de preguntas poderosas. De mis preguntas favoritas “¿Qué fue lo mejor de….? En 1 minuto Jess: ¿Qué fue lo mejor de estos 6K?. Aaaaah y ahí si “la cosa cambeeea”.


 Lo mejor fue:

  • Estuve VIVA y sana para correrlo.
  • El descanso sirvió para que lesión sanara.
  • Fueron mis papás a verme.
  • La carrera me da un tema de conversación con mis papás
  • Tengo unas maravillosas fotos, cortesía de mi papá, para mi super blog.
  • Mi adorado esposo me acompañó.
  • El split me dio otra evidencia de que YO SÍ corro.
  • Aprendí nuevas rutinas de calentamiento
  • Terminé con el mismo tiempo por km que una carrera plana.

¡Ah verdad! ¡Esas cosas se me habían olivdado!.

En la vida no hay errores, solo aprendizaje y feedback.