¿La Soberbia te está haciendo pobre?

Hay dos situaciones en el mundo. 

1.     Las que se enfrentan con agallas siendo novatos

2.     Las que se disfrutan con la confianza que da la experiencia.

O eso decía mi libro hasta hace tres días.

He aprendido a ser novata, porque así lo elegí.

Hay un halo de comprensión que me reconforta.  Me envalentona tener la expectativa simple. Hacerlo y aprender.  Tengo tablas emocionales y la enorme ventaja de rodearme de personas generosas que me abrazan con gozo al saber del interés inocente en mi novatez.

El reto para mi, es cuando el éxito pesa.   

Cuando ya hay colmillo y cana de por medio, cuando no es mi primer rodeo.  Cuando todos a mi alrededor dicen… “Aaaaayyy pero por favooooor… claro que lo vas a conseguir, si eres una chingona… siempre lo logras”.  Eso, eso es lo que verdaderamente me pesa.  Tener la expectativa alta de otros.    

Corrección, cuando yo pienso que la expectativa de otros es alta. 

Con exactitud, cuando yo misma, me cargo la mochila de expectativa. 

Lo que pesa es la SOBERBIA.  La soberbia y la pereza. 

Soy una bendecida que en mis primeros 7 meses de soberanía empresarial, la facturación haya crecido en doble dígito.  Estoy muy a gusto en mi colchón de plumas marketero y vendedor. Me siento afortunada de haber encontrado la clave para atraer a mis Soulmate Clients con el imán de mi firma energética. Tan solo el mes pasado, me invitaron a colaborar en tres programas de radio, y voy a repetir en uno después de mi primera participación.  Los  12 clientes de alto calibre que hoy tengo la fortuna de acompañar en mi práctica privada, han llegado a mi puerta.  Arranqué enero con un súper retiro en Bacalar.

¿Y luego?  ¿Qué pasó entonces?  Le permití al canto de la confusión y el mito del “no sé qué hacer” entrar por la rendija.

No me siento orgullosa de reconocer, que se me infló la soberbia y me volví perezosa.

Me pesó “el qué dirán”… ¿Qué van a pensar de mi, mis potenciales y actuales Soulmate clients, si la cuarta Generación de DivinoDinero resulta una generación de menos personas?  ¡Qué vergüenza tener grupos de menos de 5mil dólares!! ¡Ay,  qué oso facturar menos de 10mil dólares al mes…!  pog favoggggggg. 

¿En serio Jessiquita?  ¿Ese es el diálogo interno?

No mames.  

Entre las prestaciones de un negocio, es la oportunidad constante, ¡y rentable!, de sacar a flote nuestra mierdita mental y el residual sarro emocional.

Soberbia,  long time no see…

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Al Falso Ego le encanta la mediocridad.  Pero nacimos para la Grandeza.

El Alma anhela nuestra Grandeza y desde ahí podemos poner a nuestro Ego a trabajar al servicio de la Grandeza del Alma.   

Gracias. Como dirían mis amigos de Access...

El dinero nunca es la solución.  Porque el dinero nunca fue el problema.

El problema está en recibir y la solución eres tú.

Recibir la grandiosa contribución que eres para el mundo (y para tu cartera)

Hay tres cosas que me salvan. 

1.     La gratitud de novato.  La humildad de agradecer por cada uno de los pasos de un negocio. Todos. Todos los dólares cuentan, porque son solo reflejo de nuestra contribución en el mundo. Todas cuentan.

2.     El compromiso para dejar todo en el tapete.  Como en una práctica de yoga. Dar lo mejor cada día, aunque cada día eso sea diferente.  Aquí está mi gran oportunidad de realineación.  La verdad es que no lo estoy haciendo lo mejor que puedo. Traigo desmadritos de dinero, si yo.  Yo, la reina y soberana del #DivinoDinero me tardo en facturar, en cobrar, en dar la bienvenida a nuevos clientes, una delicia. Eso cambia hoy.

3.     La humildad de recordar que esto nunca se trató de mi.  Que la gracia y los talentos son prestados, para servir, para compartir.  No para tomar crédito o peor, para esconderse tras la cortina de la soberbia y el lodo de la pereza. 

La visita de la Soberbia me ayudó a limpiar camino y abrir las puertas con gran ilusión y humildad a la Cuarta Generación de DivinoDinero que inicia en Marzo

¿Y a ti qué lección te ha dado la soberbia últimamente?