Pedir Como Práctica Espiritual

Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.

Mateo 7:7-11

Mi semana empezó pidiendo.  Ese músculo todavía no lo tengo tan desarrollado.

Recibir, merecer, contribuir, ahh,,, esas son prácticas ya más fáciles para mi.

¿Pedir? AGRR... hasta se me revuelve el estómago.

Tania mi entrenadora dice que si tienes débil un músculo, hay que hacer más repeticiones del ejercicio. Es todo. 

Pedir nos recuerda que somos vulnerables, que necesitamos de otros, que somos frágiles. 

Pedir te doblega, te pone de rodillas, y te recuerda que hay un Poder Superior siempre velando tus anhelos.  Te recuerda lo pequeño e impotente que eres. 

Pero también nos conecta desde el corazón, justo desde nuestro ser auténtico, divino e imperfecto. 

Creo con vehemencia, que el Dinero es una habilidad, y como tal puede dominarse.

Pedir es una práctica que premia tu valentía con las mieles de la gratitud. 

Yo pedí audiencia, pedí sostén, pedí ayuda, guía, conexión.

Me di cuenta que se me hizo más fácil pedir en lugares donde yo contribuyo de forma consistente.  Pedir sin apego, sin expectativa, me permitió recibir en gratitud y a manos llenas. 

¿El resultado? Me invitaron a Line Radio el lunes y a MVS Radio el viernes, a la cabina grande!

(Puedes ver la entrevista DANDO CLICK aquí),

Conecté con un Alma Grande que estaba buscando hace tiempo.  

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Así, solo pidiéndolo.   Todos los días le pido a Dios que me preste más micrófonos y yo cambiaré al mundo.   

Dios en su infinita misericordia me ha concedido la gracia de la elocuencia.  Y ahora la uso también para pedir. 

Cuéntame, ¿tú cómo eliges fortalecer el músculo de pedir?

Deja que la vida te sorprenda.  Dale espacio a  esa energía femenina magnética, que tiene el poder de atraer.   

Espíritus Bravos.. ¡Pedid y se os dará!