Mi retorcido deseo de cumpleaños

Totalmente conmovida apagué la explosiva vela de mi pastel en mi clase de meditación.

  • Pide un deseo –

Yo cerré los ojos, y al poner las palmas juntas frente al pecho, pedí en silencio mi deseo: “Quiero un año incómodo”.

Por supuesto que no creo que sea casualidad mis dos adorables testigos de semejante petición: Lili y Ana.  Dos de las más grandes bendiciones que me ha dado este camino de Libertad.

WTF?!

Sé que el crecimiento viene cuando bailamos a la orilla de nuestra zona de comodidad.  Cuando nos estiramos un poquito más de lo que es conocido.   Es un baile interesante, estirarse sin lastimarse.  Sin ir demasiado lejos, demasiado pronto.

Pedí por un año incómodo, porque después de correr un 21K, de tener un hijo, de dirigir un retiro.... Después de sacudirme el polvo, llorando, y volverme a montar en el caballo empresarial, luego de un azotón culero.... Ya creo estar lista para estar incómoda y abrazar lo que más miedo me ha dado en la vida.

Aquello con lo que no puedes vivir, no te deja vivir.

Este año, después de pensarle mucho, darle vueltas y hacerme güey…  la Verdad –con mayúscula- se me escurrió en mi deseo de cumpleaños.  Quiero un año incómodo que me enfrente al más grande de mis miedos.

Sí, más grande que decidir entrenar para un 21k. Incluso más grande que decidir ser madre.

Dios, que sabe cómo entregarme sus mensajes, me mandó este texto, a través de Hiro Boga: “Puedes transformar cualquier situación, puedes sanar cualquier conducta a través de desarrollar una relación con ella.  Para empezar, tienes que estar en buenos términos en tu relación personal.  Las cualidades de una buena relación son las mismas: amor, amabilidad, generosidad, comunicación, devoción, verdad, curiosidad, integridad”

Este año quiero transformar mi relación con la Ansiedad.

Solo mencionar su nombre me da escalofrío en la espalda.  Como si un fantasma se sintiera pesado en la habitación.  La he visto parcialmente, he permitido su presencia en ráfagas de tiempo.

Nuestro encuentro más cercano sucedió en Septiembre del 2014, en una meditación se asomó mi Pequeña Ansiedad olvidada.  Como un niño sucio,  despeinado, huidizo, berrinchudo y molesto. Harto de mi ignorancia y evasión.

Mi práctica Espiritual es descubrir cuándo es SUFICIENTE.  Sé que me he alejado de esa práctica cuando los excesos se cuelan en mi vida.  Cuando hay muchas visitas al McDonalds (¿?), o cuando el coche está desordenado.  Ahora sé que son semáforos  y retornos que me indican el camino de regreso a casa: el camino de en medio, el camino del SUFICIENTE, libre de excesos.   ¿Por dónde empezar? Es sencillo: descubre aquello que más resistes.  Ahí, justo ahí, en ese punto incómodo está el primer paso para tu Libertad.

Ser Libre es vivir sin nada de qué esconderse.

Hola Ansiedad, ¿cómo has estado? Long time no see you.

#YoSoyLibre