Vísperas de mi primer 21K: miedo y cojones

No soy ajena a las distancias largas.

Caminé más de 500ks rumbo a Santiago de Compostela. Tiradas de 20 hasta 33 en algunos días

234k he corrido hacia ‪#‎RunCabo‬. Más de 40 distancias en 5 meses. Quedan como 50k entreno más los 21 del gran final.

El miedo me invade el cuerpo. Implacable. Frío. crudo y calculador. Y sé que es el mejor de mis aliados. Sé del regalo misterioso que ofrece el miedo, igual que la duda, igual que el dolor.

Tengo miedo de las lesiones, del "upper limit problem", de los desgarres y los tirones. Las últimas 6 semanas han sido duras. Gripa, infecciones, torcedura, tirones, pastillas, medicinas e inyecciones.

Lo malo de saber es que ya no hay marcha atrás. El auto sabotaje no existe, la protección sí.

Un tango entre la duda y la gratitud.

En la carrera, como en la vida, empieza a pesarme el "tener que demostrar". La presión auto-impuesta del show off, del performance y las medallas.

Mi vocecita vendedora es crítica y reclama la meta igual que se reclama una orden de compra: facturada y embarcada. Si no, no cuenta. Si no, todo está perdido.

Hoy sé de la compasión. Pase lo que pase en estos últimos 70ks, tengo la confianza infinita que es la lección que me toca aprender, para la que en libertad me inscribí hace mas de 200días.

Pagué justo por esta experiencia. Para conocerme en las orillas más lejanas de mi zona de comodidad. Para bailar con el miedo todos los días. Para sentir la duda calarse por los huesos. Para perder el control y en el misterio encontrar la certeza, la confianza de que todo está bien. Pasará lo que deba pasar.

Después del ego y la disciplina, más allá de la devocion queda la vulnerabilidad.

Esa, esa tal vez es la lección que mi Ser en su infinita sabiduría y libertad eligió para mi esta vez.

La libertad es cosa de cojones.